sábado, 15 de noviembre de 2014

DIOS LES PAGUE


Por  Carlos José Vélez Coordinador Iegamar

Cuando me pongo a ver el trabajo en horas extracurriculares, de las docentes Dora Paniagua, Ángela  Urrego y últimamente, Verónica Higuita, se me viene a la cabeza, la palabra vocación, y de inmediato, todo lo que ella abarca: una actitud de vida, facilitar el cumplimiento de un proceso, capacidad de servicio, entrega, dedicación, perseverancia, humildad,  dejar la pereza y la “comodidad” de un horario para trabajar,  hacer algo que beneficia a otros, sólo por la mera satisfacción de sacar la gente adelante, en este caso, los niños con dificultades en el proceso de lectoescritura .

Da gusto ver la alegría en sus caras, cuando cuentan sobre los avances de estos niños en el proceso: ya leen combinaciones, cogen dictados, leen párrafos cortos, y dan explicaciones sobre lo leído. La alegría de las profes, se confunde con la de los niños, lo que compensa el esfuerzo y hace que el cansancio se vaya.

Aunque los niños no son conscientes  de que aprender es “sinónimo” de felicidad, la sienten, porque se liberan de una “pesada carga” llamada ignorancia, además, a esto se le suma que su autoestima crece porque hay personas, sus profes , que creen en ellos y que con esta confianza, les marcan un futuro diferente, lleno de sueños.

Ojalá, todo docente  pusiera este empeño a su trabajo, para mejorar, si cabe la palabra, el rumbo de la gran mayoría de los muchachos que pasan por sus manos.

Bravo profes, Dios les pague por  todas las horas y el esfuerzo que hacen para sacar a sus estudiantes adelante. Ojalá ellos correspondan a su esfuerzo, y la comunidad algún día les sepa agradecer.

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